Cuando la cerveza se arruina en silencio
- Christian Nolasco
- 17 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Hay defectos en la cerveza que no hacen ruido, no avisan y no se ven a simple vista. Simplemente aparecen. Uno de los más comunes —y menos entendidos— es el llamado daño por luz. Para comprenderlo no hace falta aprender química ni memorizar términos técnicos; basta con seguir la secuencia correcta, como si fuera una historia.

El inicio: cuando todo parece normal
La cerveza está fría.No está caduca.Fue abierta correctamente.
Sin embargo, al acercar el vaso aparece un aroma extraño, penetrante, que muchas personas describen como olor a zorrillo. No es imaginación ni mala suerte. Algo ocurrió antes de que la cerveza llegara a la mesa.
Aquí comienza el problema.
El antagonista invisible: la luz
Además del tiempo y la temperatura, la luz también puede alterar una cerveza. No cualquier luz, sino ciertas longitudes de onda presentes tanto en la luz solar como en la iluminación fluorescente.
Cuando estas longitudes de onda entran en contacto con la cerveza, se produce una reacción química que afecta directamente a los compuestos del lúpulo. Esta reacción es rápida y puede transformar el carácter aromático de una cerveza en cuestión de minutos.
A este defecto se le conoce como daño por luz (lightstruck).
El momento clave: por qué huele a zorrillo
Para entenderlo sin memorizar, pensemos en algo cotidiano.
Imagina una salsa verde recién hecha. Si la dejas destapada bajo el sol, no es que los ingredientes cambien, es que la luz y el entorno alteran su aroma. La salsa sigue siendo “la misma”, pero ya no huele ni sabe igual.
Con la cerveza ocurre algo similar.La luz rompe ciertos compuestos del lúpulo y genera un aroma muy específico, químicamente parecido al del zorrillo. Una vez que aparece, no se puede revertir. No es un problema de servicio ni de gusto personal: es un defecto real.
El envase de la cerveza: el punto donde todo se decide
Aquí está la parte más importante de la historia.
No todos los envases protegen igual a la cerveza.
Botella marrón
Bloquea la mayor parte de la luz dañina. Es el envase más eficaz entre las botellas de vidrio.
Botella verde
Ofrece una protección limitada. Filtra poco la luz que provoca el defecto.
Botella transparente
Prácticamente no protege. Una cerveza en este tipo de envase puede dañarse en pocos minutos, incluso bajo luz artificial.
Una analogía sencilla:es como salir al sol del mediodía con lentes oscuros (botella marrón), con lentes claros (botella verde) o sin nada (botella transparente).
Entonces, ¿por qué existen botellas claras?
La respuesta no es técnica, sino comercial.
Algunas cervecerías eligen botellas transparentes por razones de imagen y mercadotecnia. Para reducir el riesgo de daño por luz, utilizan extractos especiales de lúpulo que minimizan esta reacción.
Ejemplos conocidos de esta estrategia son Miller Genuine Draft y Miller High Life. Funciona, pero no es la norma en la industria cervecera.
Cómo evitar el daño por luz sin complicarse
No hace falta ser experto, solo aplicar lógica:
Las latas bloquean totalmente la luz.
Las botellas marrones protegen mejor que las verdes o transparentes.
Evita cervezas expuestas a vitrinas con luz directa.
No dejes una cerveza servida o en botella bajo iluminación intensa durante mucho tiempo.
Es el mismo principio que con la leche o el aceite: el envase y el entorno importan tanto como el producto.
Fuente
Este contenido se basa en el material educativo Beer Savvy – Programa de Certificación Cicerone, adaptado a un enfoque explicativo y accesible para el consumidor mexicano.
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